Trascripción Exclusiva del R.P. José Lefebvre Francoeur con el Ilustre Peruano e Indoaméricano Víctor Raúl Haya de la Torre; escribe:. Rodher Rossini Sáenz
Víctor Raúl Haya de la Torre en la Eternidad
El Catolicismo y el Cristianismo
Son la verdad y la verdadera
Palabra de Dios.
Jesús es nuestro redentor y Salvador.
Los representantes de la Nación y nuestros gobernantes tienen que tener la firmeza de reconocer y aprender de los verdaderos hombres demócratas del Perú, del Aprismo y civiles que entregaron su pureza, sus valores morales , su alto nivel sostenible de cultura, académico, patriotismo y político de ser dignos ejemplos como el maestro Víctor Raúl Haya de la Torre.
Por:. Rodher Rossini Sáenz
Trascripción exclusiva del R.P. José Lefebvre Francoeur con el maestro Víctor Raúl Haya de la Torre
El R.P. José Lefebvre Francoeur de nacionalidad canadiense, fue párroco de la iglesia de Moche - Trujillo - La libertad. En octubre de 1978 le otorgué la bendición a Víctor Raúl Haya de la Torre, entonces percibió que el maestro se recogió en una comunión íntima con Dios.
El R.P., José dijo; Ha sido para mi una gracia el haber tenido el privilegio de conocer en vida al doctor Haya de la Torre, en quien he reconocido desde el primer momento un alma sincera y pura. He podido captar esa sinceridad en la chispa de su mirada.
La verdad yo creo que él ha venido más bien a pisar y dejar unas huellas imperecederas por el hecho de que su presencia aquí ha sido una presencia, más que cordial, ha sido una presencia espiritual. Y el espíritu no se recoge así como se recogen los pasos. El espíritu existe más allá de la tumba. He tenido mucho gusto de conocerlo en los últimos tiempos, quizás, en donde se expresaba en su sencillez, una síntesis de una vida integral de lucha por el bienestar y desarrollo del Perú. Mi deseo sería de que personas así como Haya de la Torre, sean más apreciadas en vida por cuanto el país necesita valorar a quienes pueden ser paradigmas y ejemplo en este sentido he tenido el gusto de conocer y apreciar al hermano Haya de la Torre, en quien he reconocido su amabilidad, su humanidad, su sencillez y su entrega al país, patentizada para muchos en ejercicio de la Asamblea Constituyente, en donde no se dejó llevar por la pasión sino por la razón. Ha sido una luz no sólo para el Perú sino para todo el mundo, que en él encontrará su esperanza. En este sentido he tenido mucha satisfacción de conocerlo y tratarlo y siempre lo recordaré como un gran hombre de principios, valores y un gran visionario de la política del orbe.
Bueno cuando me permití invocar la Bendición de Dios sobre la persona de Haya de la Torre, tuve plena conciencia que tenía entre mí a un octogenario, y a una persona en el declive de la vida física; pero no así de su vida espiritual, y bendije a su persona pidiendo a Dios que pueda culminar la obra emprendida muy particularmente la obra de la nueva Constitución del país, porque hacía falta un hombre alineado con Dios para presidir esa Asamblea Constituyente. Y a Dios gracias se logró concretar y plasmar ese objetivo. Un punto capital en la vida del país y un logro - Dios mediante - para bien de la nación que se apreciará en los años venideros.
Evidentemente los profetas inspiran siempre el respeto y a la veneración. Y los patriarcas. Y la figura de Haya de la Torre en ese sentido por haber logrado estar tan cerca al pueblo, "en la conciencia del pueblo", ha cosechado lo que ha sembrado: el aprecio del pueblo que supo reconocer esos valores espirituales. Esos valores de lucha, de esfuerzo, de tenacidad, de paciencia, de magnitud. Un pensamiento amplio. Una brecha, vamos a decir, en la vida para los pueblos latinoamericanos. Ese hombre no hubiera llegado nunca a esa grandeza sin el dolor y el sufrimiento por el que ha pasado y quizá lo que se ha apreciado en él, es ese aporte mesiánico; por cuanto Cristo, el Mesías que es nuestro salvador, continúa su obra a través de hombres que aman al pueblo y se sacrifican por el pueblo. Y es la medida de sacrificio lo que se valora en el hombre y me parece que eso es la cosecha y el fruto de la Cruz. Así lo estimo yo. Sin querer endiosar quizás el personaje. Yo creo que es justo y muy bien rendido ese homenaje de veneración por cuanto el amor nunca muere.
Así es, fue el único hermano de su padre de Víctor Raúl Haya de la Torre. Aquí deben estar las partidas bautismales con su firma. En forma transitoria tuvo ocasión aquí de ejercer su sacerdocio. Y en esas circunstancias fue que Haya de la Torre se habrá aproximado más al convento. Porque él tuvo que saberlo en su niñez. Yo creo que Víctor Raúl vivió aquí, los momentos más gratos de su existencia, como es el despertar a la realidad a través de un pueblo creyente, a través del campo y del primer acercamiento al templo. Su familia tuvo una gran formación cristiana.
Íbamos conversando de santísimos recuerdos amenos de la vida de Víctor Raúl en este lugar cuando me vino la inspiración de proponerle a Víctor Raúl recibiera la Bendición de Dios. Y en ese momento precio se levantó como impulsado por un resorte y se puso firme y se persignó y con esa humildad propia de su grandeza recibió la Bendición. Se emocionó hasta tal punto que brotaron lágrimas de sus ojos sintió la necesidad de abrazarse con ese sacerdote de su pueblo y así acerqué mi frente contra su frente y verdaderamente sentí en esa frente del creyente una comunión; una paz, una fuerza. Yo sentí verdaderamente ahí un hermano. Después de ese momento tan solemne y trascendente todos quedamos contagiados por esa sencillez del Presidente de la Asamblea Constituyente y gran conductor de su pueblo.
Esa vez venía de una gira heroica por todo el norte del país. Cansado, a sus 83 años, sin comer. Después tuvo la gentileza de acompañarnos al Templo y se recogió mucho ante el Señor de la Misericordia, del Cristo yaciente, y también manifestó el deseo febril de ayudar para levantar este templo, que es el templo de su pueblo y seguramente el símbolo de su espíritu de lucha, tenacidad, de perseverancia, porque el pueblo mochero es un pueblo paciente, un pueblo sufrido, un pueblo que ama. Así Haya de la Torre nos prometió gestionar una ayuda ya que nadie se acuerda de estos pueblos tradicionales, olvidados y abandonados, y gracias a esa buena gestión de Víctor Raúl, sin descanso, cumplió con su cometido.
Una semana aproximadamente antes de su fallecimiento se me permitió ingresar a Villa Mercedes. Quise llevarle un consuelo espiritual. Así pude acompañarlo, pero como estaba dormido preferí respetar su descenso. Entonces bendije la persona de Haya de la Torre de nuevo, pidiendo a Dios que le dé valor para dar el gran paso a la eternidad. Recuerdo mi última palabra al retirarme:
¡Adiós!, al hombre ejemplar del orbe, a Víctor Raúl! ¡Viva el Perú!.
Al cumplirse este año del 2008, el 2 agosto, 29 años del VIAJE A LA ETRNIDAD VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE, el hombre más ejemplar de la Historia Peruana, a los 84 años de la Fundación del APRA y 78 años de la Fundación del Partido Aprista Peruano los principios, el pensamiento, la línea política y los planteamientos del Aprismo toman mayor vigencia a la solución de los grandes problemas de injusticia, de atrasó social y económico en el Perú.



