El Poder y La Conciencia, Por: Carlos Alberto Cuzco Noriega.

En un discurso memorable Víctor Raúl Haya de la Torre dijo, que… “El Aprismo no ha nacido para llegar a palacio de gobierno alguno... El Aprismo ha nacido para llegar a la Conciencia del Pueblo”…
El poder que nace de la conciencia del pueblo es el poder verdadero y, el poder económico que manipula elecciones y gobiernos, no podrá contra el Aprismo, porque el Aprismo esta por encima de placeres palaciegos o fugaces. Esta sentencia cobra importancia en los tiempos actuales con mucha ponderación, por cuanto el más grande temor del imperialismo es cualquier gobierno aprista, pues éste tratará de llegar al poder, es decir, a la conciencia del pueblo. y es más, dicho Poder económico, que manipula y maneja gobiernos, ha ingresado en su accionar muy clara y activamente, en el comportamiento político de los Estados-naciones de America Latina. Y, podríamos agregar y decir, hoy más que nunca, Esta larga y ansiada pretensión, el Imperialismo lo ha logrado más plenamente, en las décadas inmediatamente ulteriores.
Y siendo pues el Aprismo, la Doctrina, la Ciencia Política, el enemigo inteligente de la Dominación, claro está que el cuidado del enemigo está puesto en destruir este escollo, que para America es, ideal realidad liberante de los pueblos Latinoamericanos, que marchan a la Indoamérica de Pan con Libertad.
Haya de la Torre, pedía no confundir casa de Gobierno con Palacio de Gobierno, pues palacio lleva intrínseco el entendimiento de dominación y monarquía, y arrastra todavía la Colonia, más casa de Gobierno es más Pueblo, más Hogar, más trabajo en favor de las mayorías y, menos cortesanías.
El Aprismo, negación dialéctica del Imperialismo, es pues, en la conciencia, en el darse cuenta, en el que basa su Poder: todo lo contrario de aquel, que se encumbra, en la explotación, en la dominación, en el engaño, en lo aparente, en la corrupción.
Quedan pues en medio de esta confrontación, los vacilantes y comodines, los que creyendo que, con fariseicas conductas, llegarán a tener lugar en la conducción. Esto no es posible. No se puede estar en dos sitios a la vez, eso, hasta física e idealmente, no es fáctico. Sería como pretender servir a Dios y al Diablo al mismo tiempo. Existen, pues, incompatibilidades en la Política y, eso es sagrado, como ser aprista en doctrina y, por sobre todo, en conducta.
El Gran Paso del Aprismo es, pues, conducir a la conciencia en esta confrontación, para juntos llegar, como es necesario insistir, a la Indoamérica de Pan con Libertad.



