Basta ya de desmemoria: El 3 de octubre de 1948 fue una revolución aprista.
Plan insurreccional del 3 de octubre de 1948
BASTA YA DE DESMEMORIA : EL 3 DE OCTUBRE DE 1948 FUE UNA REVOLUCION APRISTA
Este es un acontecimiento aviesa e interesadamente olvidado, para sepultar la memoria histórica sobre la vocación revolucionaria del APRA y el pueblo aprista. El 3 de octubre de 1948, una alianza entre dirigentes y bases sociales del APRA y sectores de la oficialidad y la marina de Guerra del Perú, se alzaron en armas contra un Gobierno que se había puesto al margen de la legalidad constitucional y contra la oligarquía terrateniente y agro exportadora, que boycoteó las reformas sociales y económicas que la Célula Parlamentaria Aprista impulsó en el Parlamento entre 1945-1947.
También fue un alzamiento que se realizó al margen de la dirección política del Partido Aprista, en ese momento, paralizada y desorientada respecto al rumbo que se debería seguir para superar la crisis política que se desató con la Huelga Parlamentaria de la oposición derechista y comunista, la cual dejó sin quórum al Senado y se bloqueó el normal funcionamiento del poder legislativo entre 1947-1948. Fue una coyuntura pésimamente manejada por la dirección del PAP, la cual fue desbordada por las bases populares del partido.
El "desbordamiento" de la dirección del partido, generó que la jefatura y miembros del CEN/PAP, realizaran antes y durante el alzamiento una torpe maniobra para evitar que la revolución se desarrollara. Fueron las famosas "contraordenes" que semiparalizaron la acción de las bases territoriales y funcionales del APRA y dejaron sin apoyo terrestre a los marinos que combatieron en el Callao. Con este hecho quedó de manifiesto la contradicción entre el discurso revolucionario del partido impulsado por los lideres, y la indecisión para apoyar un alzamiento que restituyera la legalidad, y neutralizara a la oligarquía.
Los resultados fueron catastróficos, el alzamiento al ser saboteado "desde dentro" irremediablemente fracasó, pese al heroísmo e impulso revolucionario de los marinos y dirigentes políticos populares del aprismo. Bustamente y Rivero no agradeció a Haya de la Torre detener la revolución, más bien terminó por traicionarlo y decretó la ilegalización del Partido Aprista, el cual pasó a la clandestinidad y trató infructuosamente de organizar una resistencia que no se consolidó, por la gran desmoralización producida ante la evidente división entre el Apra popular y el APRA del "aparato".
Los revolucionarios apristas pensaron que ante la indecisión de la Jefatura del partido, había que precipitar los acontecimientos, posteriormente, el Apra oficial se sumaría a la revolución y luego de una etapa de reformas estructurales, se podría convocar elecciones donde Víctor Raúl Haya de la Torre, ya sin vetos ni amenazas, podría ser ungido Presidente por la vía democrática. Sin embargo la Jefatura del Partido, asumió que de apoyar el alzamiento, estaría emergiendo una nueva élite popular civil-militar que posiblemente radicalizaría el proceso político peruano. Aparte, se plantean varias hipótesis de interpretación, sobre los distintos escenarios que Haya de la Torre consideró como muy riesgosos para apoyar el alzamiento, pese a su retórica revolucionaria y la progresiva radicalización del APRA ante la huelga parlamentaria que cancelaba la via democrática y civil para la modernización del Perú.
A los pocos dias de la ilegalización del APRA, el Gral Manuel Odria daría el Golpe de Estado que sacaría definitivamente a Bustamante y Rivero del Gobierno, convertido ya su régimen en una entelequia sin poder ni representación alguna.Y se desataría una brutal represión contra el APRA, la cual fue catalogada como organización terrorista y sus líderes como peligrosos terroristas internacionales.Mientras tanto los héroes de la revolución del tres de octubre, fueron fusilados, encarcelados, algunos se suicidaron, y la mayoría de los marineros y tropa del ejército y la policía comprometida con la revolución, fueron dados de baja y enviados al sótano de la historia,olvidados y sin reconocimiento alguno.
Hay que recordar también el contexto internacional. Se dieron en esos años, las revoluciones civico-militares exitosas de Costa Rica y Venezuela, lideradas por Don Pepe Figueres y Rómulo Betancourt, amigos y compañeros del Aprismo, con un programa muy parecido al reivindicado por los revolucionarios del 3 de octubre del 48. Fueron proyectos de revolución nacional-populares para democratizar sus estados y modernizar social y económicamente a sus países.
Tendrían que pasar dos décadas, para que también, en otro 3 de octubre se diera una alianza civil-militar que destruyó el poder de la oligarquía y sentó las bases del Perú moderno que conocemos.Si la revolución del 3 de octubre del 48 hubiese prosperado, jamás se hubiese producido la revolución velasquista. Y el Perú hubiese iniciado su andadura hacia el desarrollo y la industrialización con gobiernos democráticos y populares de forma paralela a Costa Rica, Venezuela y México.
Por ello hay que reivindicar la última gesta aprista cívico-militar antioligárquica, expresada en la revolución fallida del 3 de octubre del 48, como un movimiento que forma parte de la historia de las luchas populares del Perú y del APRA histórica.
Revisando la correspondencia entre Luis Alberto Sánchez y Víctor Raúl Haya de la Torre, la "Gran Persecución" de Armando Villanueva del Campo y revisando el libro de Victor Villanueva "La sublevación aprista del 3 de octubre de1948", pero sobre todo los Diarios de Debates del Congreso de la República de dicha época (los leí casi todos durante el año que sesionó la Asamblea Constituyente de 1978-79), me confirmó no sólo en la desorientación de la dirigencia, sino en la división de estrategias e indecisiones de Victor Raúl, o mejor dicho impulsos contradictorios para manejar la coyuntura.
Hubo tres corrientes. La que encabezaba el propio Víctor Raúl Haya de la Torre, que era la revolucionaria (Golpe de Estado de un sector del ejército con apoyo del partido), y la que se oponía y planteaba la negociación con Bustamante para llegar a las próximas elecciones (Luis Alberto Sánchez, Carlos Manuel Cox, etc). Existía otra, la insurreccional civico-militar que lideraban los "defensistas" (Chanduví, Collantes, Luzquiños), dirigentes intermedios y el Mayor Victor Villanueva.
Victor Raúl, a veces alentaba la insurrecional (Victor Villanueva) y otras promovía la negociación (Prialé, Luis Alberto Sánchez, etc). Al final se "confió" en dos generales que supuestamente darían un golpe de estado constitucional.
Ninguna estrategia triunfó. Y según Manuel Ontaneda, el Mayor Victor Villanueva no cumplió con las operaciones militares terrestres, lo cual debilitó la acción de los marineros. El Mayor Villanueva al mismo tiempo responsabiliza a la dirigencia de "dar contraordenes" y neutralizar la movilización del partido.
Armando Villanueva cree que Pedro Muñiz (que fue senador) se "olvidó" de desactivar al grupo defensista-militar, puesto que ya Víctor Raúl Haya de la Torre había resuelto "esperar" el Golpe de los Generales Cuadros y Marín.
Está claro que hubo desconocimiento por parte del CEN/PAP, de las acciones conspirativas de los "defensistas" y las bases populares organizadas del aprismo. ¿Error trágico?, ¿Negligencia?, ¿Exceso de confianza en Víctor Raúl Haya de la Torre y su capacidad de liderazgo?, ¿Mirar a otro lado?, ¿Esperar a ver que estrategia salía mejor?, ¿Resignación a lo que viniera, fatalismo?... eso lo dejaremos a la interpretación histórica.En los diarios de debates y en La Tribuna de esa época también aparece ese desconcierto, esa frustración y esa impotencia política.
Murieron entre 150 y 200 marineros, soldados y civiles, la mayoría compañeros. Hay otra versión, recogida por la agencia ANSA que habla de más de 300 muertos (igual la mayoria apristas). El héroe Ontaneda Meyer, no se atreve a dar una cifra.
Es cierto que una parte del aparato del partido estaba curtida por los años de persecución y clandestinidad. Eran los "defensistas", la mayoría de los cuales, luego del fracaso de la insurrección, padecerían prisión y exilio. Rompieron con el APRA y acusaron a Victor Raúl y al CEN/PAP de ser los responsables del fracaso de la revolución.



